Pocos años de la historia de España han sido tan convulsos como el lejanísimo 1917. El ya maltrecho régimen de la Restauración se vio atacado por tres frentes distintos entre sí y en cierto modo contradictorios:
Las Juntas de Defensa pusieron de manifiesto el malestar y la división existente en el ejército, que estaba dividido en dos grupos: los peninsulares y los africanistas. Los segundos eran los soldados destacados en Marruecos y los únicos que se podían beneficiar de ascensos rápidos por méritos de guerra (Los militares que se quedaron en la Península sólo podían acceder por antigüedad) Debido a este agravio comparativo y a otras cuestiones de índole estructural, como la arbitraria fórmula de reclutamiento o la ausencia de modernización en los mandos militares, algunos oficiales se organizaron en juntas -ilegales desde el punto de vista militar- para reclamar que en los ascensos se siguiera el criterio de antigüedad. Estas reclamaciones también pueden entenderse desde un punto de vista político, pues las Juntas no son otra cosa que un jaque de parte del estamento militar al poder político. Aunque consiguieron que se impusieran los ascensos por estricta antigüedad, el desastre de Annual en 1921 calmó paradójicamente los ánimos y volvieron a imponerse las tesis de los africanistas. Como hecho anecdótico, cabe señalar que si Franco llegó a convertirse en el general más joven de Europa fue gracias a sus (brillantes) campañas militares en Marruecos.
Ante el problema militar, el gobierno decidió suspender -una vez más- las Cortes. En un sistema pseudodemocrático como aquel, era normal retrasar la convocatoria de elecciones para intentar calmar unos ánimos caldeados, y así asistimos a uno de los momentos clave que muestran la inoperancia de un régimen que pudo pero no quiso democratizarse. Es el fracaso del regeneracionismo. Se trata de la Asamblea de parlamentarios catalanes celebrada en Barcelona. En ella pidieron el correcto funcionamiento de las instituciones y apoyaron una estructura del Estado más flexible con los regionalismos. Todavía no cabe hablar de nacionalismos ni independentismos, pues esos parlamentarios firmaron un documento titulado “Por Cataluña y la España Grande” en el que atacaron duramente la suspensión de las Cortes.
España se declaró neutral durante el desarrollo de la I Guerra Mundial, y ello repercutió de forma positiva en la economía: aumentaron las exportaciones y la demanda de empleo, por lo que los salarios también subieron (o algo así, no entiendo mucho de economía) El caso es que la bonanza económica se convirtió poco después en una crisis caracterizada por la falta de productos básicos y el encarecimiento de los precios. Esta coyuntura alimentó la formación de la conciencia obrera, todavía muy difusa, y provocó el acercamiento entre la UGT y la CNT. Fruto de este entendimiento entre obreros fue la convocatoria, en agosto, de una huelga general que se saldó con un centener de muertos. Parece ser que algunos quisieron ver una coincidencia de programa entre militares y obreros, pero nada más lejos de la realidad: pese a sus diferencias con el Gobierno, los militares juntistas no dudaron en reprimir las manifiestaciones y huelgas de trabajadores.
Después de este año intenso, el país, lejos de recobrar la normalidad, se vio inmerso en varios periodos de excepción en los que la legalidad constitucional brilló por su ausencia. Es especialmente destacable el llamado trienio bolchevique de Barcelona (1917-1920) porque, no lo olvidemos, la Revolución Rusa, marcó un punto de inflexión en gran parte del movimiento obrero español, así como en la postura del Gobierno ante la llamada cuestión obrera.
Es una lástima que, por falta de tiempo, no se profundice en el periodo que va de 1917 a 1923; sin ir más lejos, la presidencia del Gobierno cambia 14 veces en siete años… Se vivieron momentos de agitación política y social, pero a menudo son olvidados. Parece como si se diera un salto en el tiempo que enlazara, como de la noche al día, al convulso 1917 con el golpe de Estado de Primo de Rivera y su posterior dictadura.
